Al pensar en la Palabra de Dios escrita, la asociamos seguramente con lo antiguo, con muchos años transcurridos, porque precisamente se terminó de escribir hace unos 1.900 años, e inicióse unos 1.600 años más atrás.
No es común que alguien logre asociar Biblia con tecnología... porque “tecnología” nos sugiere inconscientemente “adelanto”. Así entonces la vinculamos con la actualidad y con el mañana.
